En primera línea, lo raro no son las vistas. Es que las tenga toda la casa.
Hay una hora, aquí, en la que nadie quiere entrar en casa
Son las ocho y media de la tarde de un martes de julio. La arena empieza a quedarse vacía, el agua se pone plana y en el paseo solo se oyen las palmeras. Desde esta terraza se ve entero.
Y esa es la primera cosa que hay que entender de este piso: no se compra por lo que mide. Se compra por dónde está.
Lo segundo que hay que entender
Habrás visto ya varios anuncios que dicen "vistas al mar". Habrás ido a verlos. Y habrás descubierto lo de siempre: el mar estaba en el salón, y los dormitorios daban a un patio de luces o a la calle de atrás. Es lo normal, incluso en primera línea. Es lo que hay.
Aquí las tres habitaciones miran al mar.
Las tres. Incluida la principal, que además es suite, con su baño propio y su ventana al agua. Cuando alguien duerme aquí en agosto y se despierta con esa luz azul entrando por la persiana, ya no discute el precio.
Cómo se vive
En julio se vive fuera: la terraza da directamente al agua, sin nada delante, y ahí se desayuna, se come y se cena. En septiembre, cuando la playa se queda para cuatro locales y el pueblo respira, la terraza es todavía mejor. En febrero, con el mar gris y el paseo vacío, sigue siendo el mejor sitio de la casa.
Tercera planta con ascensor: suficiente altura para dominar las palmeras, suficiente cercanía para oír las olas.
Se entrega amueblado. Puedes venir el primer fin de semana con la bolsa y ya está. Y la plaza de garaje va incluida, que en Mas Mel un domingo de agosto vale su peso en oro.
Y ahora lo que no te dirá otro anuncio
El piso es de 1990 y por dentro lo parece. Suelo de mármol marrón, cocina y baños de su época. Todo funciona, todo se usa, no hay que hacer obra para entrar. Pero si quieres una casa a tu gusto, te tocará reformar.
Lo ponemos por escrito, aquí, antes de que vengas. Preferimos que llegues sabiéndolo y que hablemos del resto.
Porque el resto es lo que no se compra dos veces
Una cocina se cambia en seis semanas. Un baño en tres. El mármol se pule en dos días.
Que el Mediterráneo entre por cuatro ventanas de la casa, incluida la de tu habitación, no se cambia, no se reforma y no se consigue con ningún presupuesto. O lo tiene el piso, o no lo tiene.
Este lo tiene.
410.000 € · 87 m² · 3 habitaciones, la principal en suite · 2 baños · Terraza al mar · 3ª planta con ascensor · Garaje incluido · Amueblado